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Miércoles 02 de Febrero de 2011

Egipto: tres muertos después de los enfrentamientos entre seguidores y opositores del presidente Mubarak

Pese a la violencia que vive el país el presidente se sigue negando a abandonar el poder y mantiene su postura de garantizar una transición ordenada.

Cecilia Guardati, enviada especial de Télam

Las protestas contra el presidente egipcio Hosni Mubarak dieron hoy un giro dramático cuando miles de partidarios del mandatario irrumpieron de forma violenta en la plaza Tajrir de El Cairo, donde desde hace horas se producían fuertes enfrentamientos entre ambos bandos con el saldo de al menos tres muertos y más de seiscientos heridos.

Disparos de arma de fuego se seguían escuchando cerca de la medianoche local en los alrededores de la emblemática plaza en la que en los últimos nueve días resisten miles de manifestantes que exigen la renuncia del veterano presidente, en el poder desde hace 30 años.

La calle Abd El Moniemm Riad, uno de los laterales del Museo Egipcio y principal acceso a la zona, es el centro de los enfrentamientos entre partidarios y opositores, quienes libraban una batalla campal con piedras y palos, mientras el Ejército hacía muy poco por controlar la situación, salvo disparar ráfagas al aire para persuadir a los manifestantes.

Tiroteos aislados, bombas molotov, gases y autos en llamas componen el escenario de los violentos enfrentamientos que dejaron al menos tres muertos y más de 680 heridos, mientras fuentes médicas elevaron la cifra de heridos a unos 1.500.

El ministerio de Interior y el Ejército piden a los manifestantes que abandonen el lugar, pero los opositores están decididos a aguantar la embestida de los pro-gubernamentales, a los que están logrando mantener fuera la emblemática plaza Tajrir, corazón de la resistencia.

Tras ocho días de presión social en las calles y cada vez más aislado a nivel internacional, Mubarak, de 82 años, se negó ayer a renunciar, pero afirmó que no se presentará a las próximas elecciones de septiembre. Su anuncio fue rechazado por los manifestantes opositores quienes aseguran que no cederán hasta que el presidente renuncie a su cargo, convoque a elecciones y se produzca un cambio de régimen político en Egipto.

En este marco, los defensores de Mubarak irrumpieron en la céntrica plaza Tajrir (Liberación), llevando a policías del régimen sobre los hombros, y atacaron a los manifestantes opositores.

Según constató Télam, tras un primer choque cuerpo a cuerpo, se escucharon detonaciones y se comenzaron a ver personas heridas que eran arrastradas desde sus extremidades por otros manifestantes para sacarlos del lugar.

"No somos violentos y somos mayoría", dijo a Télam uno de los manifestantes que apoyaban a Mubarak, mientras corría hacia el epicentro de las protestas en la capital egipcia entre medio de un grupo de personas con una actitud provocadora.

Ante la pasividad del Ejército, que prometió no reprimir a ninguno de los grupos, los corresponsales extranjeros decidieron alejarse a un hotel ubicado a 500 metros de la plaza, desde donde se pudo observar a miles de partidarios del jefe de Estado (ellos dicen ser cerca de 500.000) caminando hacia el Museo Egipcio.

Sin embargo, partidarios de Mubarak, intentaron entrar al hotel en donde parte de la prensa internacional, entre ellas la enviada de Télam, se refugiaban.

Los periodistas tuvieron que escapar y se alojaron en el piso 21 del Hotel Hilton de El Cairo, luego de que los manifestantes derribaran las vallas de seguridad, aunque la seguridad del hotel pudo resistir la embestida.

Sobre el puente 6 de octubre -a 400 metros del núcleo de los opositores- ingresaban autos abarrotados de personas y con gente sobre los techos que portaban banderas de Egipto.

Cerca de las 16.30 local, dos camiones militares se interpusieron entre ambos bandos en una de las calles laterales linderas al Museo Egipcio para intentar controlar la situación.

Los soldados realizaron disparos al aire para amedrentar a los manifestantes.

Luego de cuatro días de relativa calma -si se tiene en cuenta los 152 muertos que hubo las primeras cuatro jornadas, cifra que la ONU elevó a 300-, la negativa de la víspera de Mubarak a renunciar aumentó la tensión.

En la puerta del hotel donde la prensa decidió refugiarse, partidarios del presidente cantaban: "Larga vida a Mubarak/ Queremos a Mubarak". También en la plaza, donde se escuchaban estos cánticos, varios periodistas fueron agredidos, "Vuelvan a su país", "la prensa internacional está con Mubarak", decían entre forcejeos con los comunicadores que intentaban informar o abandonar el lugar.

Ayer, los opositores tan sólo en el El Cairo llegaron al menos a un millón de personas, pero hoy a la mañana los mismos eran poco menos de la mitad.

"No necesitamos a los políticos. Vamos a seguir en la plaza.

No sabemos dónde está (el opositor y Nobel de la Paz, Mohamed) El Baradei, pero vamos a seguir y no necesitamos más organización que resistir en la plaza", dijo a Télam Mahmud Mamdouh, contador, de 30 años.

Saleh Sallm, profesor desempleado, dijo que "Mubarak tiene que resolver el problema de los miles de profesores desocupados, él es el responsable de lo que está pasando en el país y no los manifestantes".

Los opositores a Mubarak dijeron que sus partidarios eran miembros de las odiadas fuerzas policiales vestidos de civil, una acusación negada por el Ministerio del Interior.

Tras el ataque, la principal figura de la oposición, el Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, llamó al Ejército a intervenir para detener los enfrentamientos, pero los soldados permanecieron en alerta mirando.

Esta noche, el vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, condicionó el diálogo con otras fuerzas políticas al fin de las protestas e instó a los manifestantes en la plaza de Tajrir, a regresar a sus hogares, informó la televisión estatal egipcia Nile TV.

"No habrá diálogo con las fuerzas políticas hasta que no cesen las manifestaciones y volvamos a la vida cotidiana", dijo Suleiman.

La crisis destada en Egipto, inspirada en las revueltas en Túnez, alarmó a Estados Unidos, aliado clave en la conflictiva región y despertó el temor de que el malestar se expanda a otros países árabes que también tienen liderazgos autoritarios.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló con Mubarak por teléfono durante media hora el martes por la noche después de que el mandatario, de 82 años, anunciara su plan.

"Lo que está claro y lo que indiqué esta noche al presidente Mubarak es que creo que una transición ordenada debe ser significativa, debe ser pacífica y debe comenzar ahora", dijo Obama.

Sin embargo, Mubarak no dio marcha atrás. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó la presión de Estados Unidos y Europa para que comience la transición de inmediato y dijo que "buscan incitar la situación interna en Egipto".

El respaldo internacional de Mubarak, durante tres décadas un defensor incondicional de la política occidental en Oriente Medio, se diluye.

Además de Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unidos también pidieron una transición rápida. Mientras que Israel, que firmó un tratado de paz con Egipto en 1979, manifestó que observaba la situación de su vecino con nerviosismo.

 

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