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Sábado 01 de Enero de 2011

Dilma Rousseff prestó juramento como presidente de Brasil

La flamante mandataria juró en el Congreso, al que llegó acompañada por su hija Paula y por su vicepresidente Michel Temer, ante la presencia de legisladores, funcionarios y Presidentes de todo el mundo. "Combatiremos a los narcos", anunció.

Dilma Rousseff se convirtió en la primera presidente de Brasil al jurar a las 14.52 (las 13:52 de Argentina) al cargo ante el plenario ante la Asamblea legislativa, investidura que marcó al mismo tiempo el final del mandato del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La mandataria -una socióloga de 63 años- prestó juramento en el recinto del Senado Federal, al que llegó acompañada por su hija Paula y por su vicepresidente Michel Temer, ante la presencia de legisladores, funcionarios y mandatarios y representantes de todo el mundo.

A la ceremonia asistien los jefes de Estado de Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Guinea Bissau, Uruguay, Paraguay, Perú, República de Guinea, Surinam y Venezuela, así como el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

También están los primeros ministros de Portugal, José Sócrates, de Corea del Sur, Lee Myung Bak, y de Bulgaria, Boiko Borisov, cuya presencia tendrá un simbolismo especial para Rousseff, pues su padre, ya fallecido, llegó a Brasil desde ese país hace 75 años.

Asimismo asiste el presidente de Palestina, Mahmud Abás, en agradecimiento a la reciente decisión de Brasil de reconocer al Estado palestino según las fronteras de 1967, que ha sido respaldada por otros países de América Latina y generó críticas en Israel, que en la investidura será representado por personal diplomático.

En la lista de invitados especiales figuran también once mujeres que, entre 1970 y 1972, compartieron una celda con Rousseff mientras estuvo presa por sus vínculos con grupos alzados en armas contra la dictadura que gobernaba entonces Brasil.


En homenaje a la primera mujer elegida para gobernar el país, el automóvil fue escoltado por integrantes del cuerpo femenino de la Policía Federal, que se encargaron de mantener a raya a la multitud.

Luego, Rousseff se dirigirá al palacio presidencial, frente al Parlamento, donde será esperada por Lula en lo alto de una rampa que conduce al interior de la sede del Gobierno.

Rousseff subirá por la rampa y Lula entonces le hará una entrega simbólica del Palacio, para luego bajar por la misma pasarela y despedirse definitivamente del cargo que ha ocupado desde el 1 de enero de 2003 y que deja con una extraordinaria popularidad del 87%.

Como mandan las tradiciones no escritas de la política brasileña, Lula se trasladará directamente hacia el aeropuerto y abandonará Brasilia rumbo a Sao Bernardo do Campo, un suburbio obrero de Sao Paulo donde tiene su residencia privada y en el que hace cuatro décadas se convirtió en el líder sindical más importante del país.

Antes de llegar a Sao Bernardo do Campo, donde será recibido con una gran fiesta popular, Lula hará una escala en el hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, donde visitará a su vicepresidente José Alencar, internado por causa de un agresivo cáncer y que no podrá estar en la investidura de Rousseff por decisión médica.

Por la noche, concluidos los actos oficiales en la sede del Gobierno, Rousseff ofrecerá una recepción para las delegaciones extranjeras y cientos de invitados en el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La nueva presidente de Brasil iniciará sus actividades oficiales el mismo domingo, cuando tendrá audiencias privadas con varios de los jefes de Estado y autoridades extranjeras que participarán en la ceremonia de investidura.

Hasta ahora, están previstos encuentros con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Bolivia, Evo Morales, y Uruguay, José Mujica, así como con el príncipe de Asturias.
 

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