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Jueves 06 de Agosto de 2015

Dilma Rousseff es la presidenta más impopular de Brasil en democracia

El 71% de la población rechaza su gestión y apenas 8% la aprueba, según una encuesta de Datafolha; los dos partidos laboristas dejaron la coalición oficialista en Diputados.

Hoy, para variar, no fue un buen día para la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Un sondeo ratificó que es la presidenta más impopular desde el regreso de la democracia y, además, los dos partidos laboristas abandonaron hoy la base que apoya al Partido de los Trabajadores (PT) en el Congreso. Todo en medio de la crisis política agudizada por la trama de corrupción en la estatal Petrobras.
El mal humor de los brasileños fue reflejado hoy en un sondeo de la firma Datafolha, según el cual la aprobación de Rousseff ha caído al 8 % -cuando en junio era del 10%-, al tiempo que el índice de rechazo ha escalado al 71 %.
La encuesta de Datafolha confirmó la tendencia reflejada en un sondeo de la firma MDA, que hace quince días situó el apoyo a la mandataria en un 7,7 %.
Según ambos sondeos, las raíces del descontento son la delicada situación económica y las corruptelas en Petrobras, que salpican a directivos de una veintena de grandes empresas privadas y a medio centenar de políticos, en su mayoría de la coalición oficialista.
El actual índice de rechazo a la presidenta superó incluso el que registró el ex presidente Fernando Collor de Mello (1990-1992) en las vísperas de ser destituido. El índice de reprobación a Collor, quien actualmente es senador, llegó en aquel momento a 68 por ciento, al tiempo que la tasa de apoyo era de nuevo por ciento.
El deterioro económico y político ha llevado a algunos sectores minoritarios de la oposición a exigir la apertura de un juicio con miras a la destitución de Rousseff, aunque esa demanda aún no ha encontrado respaldo en el Parlamento.
Según el sondeo, para la cual Datafolha entrevistó a 3358 electores de 201 municipios del país, un 65 % se mostró a favor del juicio político y otro 38 % dijo creer que Rousseff no llegará al fin de su mandato, previsto para 2018.
Una variación significativa revelada hoy es la que refiere a la cantidad de electores que consideran que la presidenta será despojada del cargo en forma anticipada, independientemente de lo que opine al respecto el encuestado. Ese índice pasó de 29 a 38 por ciento entre abril y el sondeo publicado hoy.
SIN ALIADOS
Además, el Partido Laborista Brasileño (PTB) y el Partido Democrático Laborista (PDT) quitaron hoy el apoyo al PT en la Cámara de Diputados y se desconoce si será seguida por sus representantes en el Senado.
Sin embargo, en ambos casos se aclaró que se trata de un "primer paso" que pudiera llevar a una ruptura mayor de dos partidos que tienen igual número de cargos en el gabinete de Rousseff.
El PTB ocupa el estratégico Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior con Armando Monteiro, mientras que el PDT controla el Ministerio de Trabajo, que dirige Manoel Dias.
Entre ambos partidos suman un total de 46 diputados, que suponen casi el 10% de los 513 miembros de la Cámara.
El diputado André Figueiredo, jefe del grupo del PDT, dijo que "la gota que rebasó el vaso" fueron las críticas que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) hizo a esa formación, después de que votó en contra de algunas medidas de ajuste fiscal propuestas por el Gobierno.
"Nos llamaron traidores y eso es inaceptable", apuntó Figueiredo, quien explicó que la decisión se limita "por ahora" a la cámara baja, aunque pudiera ser respaldada por el grupo del PDT en el Senado. "Naturalmente, se pueden dar otros pasos", declaró.
La explicación del PTB fue similar y la dio el jefe del partido en la Cámara de Diputados, Jovair Arantes. "A partir de este momento, el grupo de diputados del PTB decide asumir una posición de independencia con relación a las votaciones y se reserva el derecho de votar y opinar como quiera", manifestó.
Ambos partidos justificaron el paso al costado en sus diferencias con relación al impopular ajuste que ha propuesto el Gobierno en su intento de enderezar las maltrechas cuentas públicas.
Esas medidas han implicado un fuerte recorte del gasto público previsto para este año y un aumento de la recaudación fiscal por la vía tributaria, que han sido mal recibidos por la sociedad y han agravado el malestar generado por el colosal escándalo de corrupción en la empresa estatal Petrobras.
La austeridad impuesta por el Ejecutivo ha enfriado la economía, que ha parado en seco y, según previsiones oficiales, se contraerá este año un 1,5 %, aunque los analistas privados elevan esa tasa a casi un 2 %.
Agencia EFE y DPA

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