Mundo
Viernes 11 de Marzo de 2016

Descubrió que su esposo era autista tras 7 años de relación: así reaccionó

Jessica Offer lleva una década de matrimonio con Cj, y hace tres años enfrentaron una dura noticia que cambió para siempre su dinámica: Cj tenía autismo.

Ambos descubrieron esta condición gracias a su hija, pues comenzó a presentar ciertas conductas que Jessica no podía entender. La niña se enojaba al cambiar de recorrido cuando iba al colegio, tampoco le gustaba que le cantaran “cumpleaños feliz” muy fuerte y era bastante “obsesiva” en sus rutinas.
 
Fueron este tipo de cosas las que alarmaron a la madre, sin embargo, el padre parecía no preocuparse y entendía completamente a la pequeña. Claro, estaban unidos por la misma condición: el autismo.
 
Jessica decidió pedir ayuda cuando su hija tuvo un par de crisis donde perdía el control y nadie sabía como tranquilizarla. Fue en ese entonces que le dijeron que era autista, y aunque al comienzo no creyeron, fueron dándose cuenta que tanto Cj como la niña, compartían varias características y “obsesiones”.
 
De acuerdo al blog The Mighty.com, donde Jess cuenta su historia, esta revelación tuvo lugar tras siete años de estar juntos. “Habíamos estado juntos por siete años hasta ese punto. Siete años de estar enamorados, de ser padres y vivir juntos. Sólo habíamos estado separados tres noches el uno del otro. De pronto, todas las piezas comenzaron a encajar. Las razones detrás de sus descompensaciones sociales o el querer salir solo un día del fin de semana y no los dos, me hacían sentido. Incluso la forma específica en que le gustaba organizar la despensa (Bueno, ¿Quién era yo para interrumpir esa hermosa metodología?). Nos reímos mucho sobre las cosas a las que nos habíamos acostumbrado sin darnos cuenta“, comenta.
 
Pese a recibir el diagnóstico a sus 30 años, Jessica insiste en que su relación siguió igual que siempre, simplemente los ayudó a entender mejor ciertas situaciones. “Cuando le dije sí a casarme con mi marido, le dije sí a él junto con sus peculiaridades (que en ese entonces no tenía idea que se debían al autismo). Yo lo amaba por la forma en la que veía el mundo y cómo funciona dentro de él. Lo amaba por la forma en que arreglaba cualquier cosa que se rompía, la forma en que se adapta perfectamente a diversas situaciones sociales, su impecable atención al detalle. Lo amo por la forma en que puede solucionar los problemas…“, relata.
 
“El autismo no cambió a mi esposo. Él nunca no ha tenido autismo, y es lo que lo hace ser quien es”, remata.
 
Fuente: pagina7

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