Policiales
Lunes 18 de Enero de 2016

Denunció a su pareja por trata sexual y logró que lo metan preso

Según la denuncia, la mujer estaba embarazada y Luis Marchesini la amenazaba para prostituirse en Gualeguaychú. Confirmaron el procesamiento y ahora deberá ir a juicio.

En agosto de 2015 una mujer llamó al 145 (línea gratuita para denunciar casos de trata de personas) y contó el infierno que estaba padeciendo: dijo que su pareja, Luis Ernesto Marchesini, la obligaba a prostituirse en las calles de Gualeguaychú, bajo amenaza de muerte, y la sometía a feroces golpizas. De inmediato, el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Pablo Seró, ordenó a Gendarmería Nacional el allanamiento del domicilio del acusado y su detención. Días después, Marchesini fue procesado por el delito de Trata de personas agravado. Su defensor apeló la medida, pero la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná confirmó tanto el procesamiento como la prisión preventiva. Ahora se espera el juicio que podría ser este año.
Lo que la víctima denunció fue suficiente para convencer al magistrado del grado de sospecha que hacía merecer que el caso vaya a juicio, más allá de otras pruebas que hay en la causa. Además, el relato de la mujer fue verdadero según una profesional que la entrevistó.
Al momento de declarar, según se observa en la resolución de los jueces de dicha Cámara, la mujer contó con detalles el drama que estaba viviendo: “Me dijo: ‘ahora vos vas a empezar a trabajar en la calle, bajate y comprá preservativos que yo te voy a estar vigilando’. Me hizo caminar primero por la calle 25 de Mayo, que es una peatonal. Después me hizo pegar la vuelta y volver por calle Urquiza. Él siempre siguiéndome atrás, hasta que me mandó un mensaje donde me dijo que me parara en Bolívar y Ayacucho, en la puerta de una armería. Esa noche me hizo trabajar y cuando llegamos a casa me sacó la plata que yo había hecho. Pasaron unos días y me siguió llevando al mismo lugar, para que yo tuviera sexo con hombres por plata. Luego todos los días me hacía ir, no tenía un día de descanso, era siempre desde las 22.30 o 23 hasta las 2 o 2.30”.
En una oportunidad, según relató la víctima, intentó oponerse a seguir siendo explotada, pero recibió una represalia feroz: “Una vez yo me negué a ir y él me golpeó, me dejó todo el ojo derecho morado y dos semanas sin masticar, tomando sopa... Por esas cosas que él me hacía hacer siempre se quedaba con toda la plata. A veces me amenazaba. Si yo no quería tener sexo con él me decía que me iba a violar. Le tenía que avisar con quién salía, a qué hora salía y cuándo volvía, hasta el número de patente del auto”, contó.
Un día, la mujer quiso escapar, pero fue amenazada: “Decidí irme, pero ahí él (Marchesini) me amenazó diciéndome que me iba matar y que me iba a seguir hasta Santa Fe y que me iba a matar cuando me encontrara”, expresó.
Finalmente, un simple llamado telefónico a la línea 145 fue el final del infierno. Pocas horas después, la noche del 13 de agosto, la Gendarmería irrumpía en la vivienda de Marchesini y lo llevaba detenido.
Violencia y una denuncia coherente
El informe de la licenciada Griselda Hoffmann, del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, dio cuenta de la situación de explotación sexual, violencia, vulnerabilidad y estado de indefensión en el que se encontraba la mujer, y a su vez del proceder del imputado: “Luis se encarga de seducirla, demuestra interés en ella generando una situación amorosa para con la víctima, conociendo perfectamente la situación en la que ella se encontraba en ese momento. Una vez que ella se encuentra instalada en Gualeguaychú comienzan a aparecer los primeros maltratos, basados en celos que desembocan en controles en su autonomía. Tras un tiempo, cuando se encuentran en la vía pública, él le dice que vaya a comprar preservativos porque va a empezar a trabajar en la calle, haciendo alusión a que iba a tener que realizar pases con clientes prostituyentes. Al transcurrir unos meses, se acrecentó la violencia en todas sus modalidades, cobrando cada vez mayor peso la psicológica, al menospreciarla continuamente y controlarla cada vez aún más”, sostuvo la profesional que entrevistó a la denunciante.
Además, el informe de Hoffmann detalló que la mujer “refirió que en ningún momento le contó a nadie la situación en que se encontraba por temor”, y agregó que “manifestó con suma angustia que en el marco de esta situación de explotación sexual y de todos los tipos de violencia (física, psicológica, económica y simbólica) a la que Luis la sometía, quedó embarazada”. 
Para despejar todo tipo de dudas sobre el relato de la víctima, Hoffmann concluyó: “El discurso de la víctima fue coherente, ordenado y sin contradicciones, marcado por una situación de suma angustia por los últimos sucesos vividos tanto por ella como por sus hijos y gran temor tanto por su seguridad como por la de su familia”.
La urgencia ante los hechos 
El abogado Sebastián Arrechea, defensor de Luis Marchesini, planteó en el recurso de apelación que se declare la nulidad del procesamiento del juez Seró porque “está plagado de contradicciones”, que no había mérito suficiente para allanar el domicilio y reclamó la excarcelación del imputado. Por su parte, el fiscal general subrogante, Carlos García Escalada, consideró que la denuncia telefónica por un posible delito de trata de personas, contra la libertad, “exige una urgente intervención de la Justicia”, y también aludió a la vulnerabilidad de la víctima, por lo que pidió que se confirme el procesamiento y la prisión preventiva.
En la resolución, los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná, Mateo Busaniche (foto), Daniel Alonso y Cintia Gómez, rechazaron el pedido del defensor y confirmaron el procesamiento por el delito de Trata de personas. 
Acerca del allanamiento, explicaron que “se fundó en la denuncia recibida telefónicamente y la urgencia que reclamaba la naturaleza de los hechos evidenciados”.
A su vez, consideraron que la denuncia de la mujer, el resultado del allanamiento y los testimonios de la víctima y de la licenciada Griselda Hoffmann, son pruebas suficientes para consolidar la sospecha de la existencia del grave delito, como para que se produzca el debate y el Tribunal Oral Federal dicte una sentencia al respecto.
Por último, fundamentaron la ratificación de la prisión preventiva:  “La gravedad de la imputación que se le atribuye a Marchesini, se refuerza atendiendo a la naturaleza y modalidad comisiva del hecho, como así también la existencia de una víctima”.

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