San Juan
Sábado 11 de Junio de 2016

Cuando se estrechan lazos silenciosos y las redes sociales agradecen y multiplican la solidaridad

Ni el hombre que le compró una hamburguesa al niño humilde, ni el policía que ayudó a cruzar la calle al anciano, ni el kiosquero que ideó una heladera social para los necesitados supieron que su loable acción abriría corazones. Sanjuaninos que ayudaron y fueron reconocidos, sin quererlo. 

Jorge Castro no sabía que ese día a esa hora, una joven productora lo descubriría en medio de una obra loable. Él llegó al Shopping Center acompañado de una persona muy especial y se encontró con un niño que le pidió ayuda. Jorge no dudó en colaborarle y lo hizo desinteresadamente. Le pidió que se fuera a lavar las manos, le compró una hamburguesa y lo invitó a sentarse en su mesa pese a la negativa del guardia de seguridad del lugar que intentó impedir el encuentro. Pero no pudo porque Jorge se hizo responsable por aquel menor y lo nombró su invitado de honor. Tuvo sus motivos y este diario se reserva las razones, a pedido de su protagonista quien amablemente contó su historia a sanjuan8.com. Pero aquella acción silenciosa, solidaria y casi sin planificación se hizo viral luego de que una persona lo observara del otro lado de las mesas, en el local. La imagen pasó a ser compartida infinidad de veces y fue replicada por este medio. Pasaron pocas horas para que Jorge entendiera porqué lo buscábamos pero apeló al silencio y recomendar hacer de estas cuestiones un hábito. Aplaudimos su decisión.
Pero como él, hay varios sanjuaninos que van por las calles ayudando a las personas. Hubo hace una semana otra imagen, la de un policía que dejó su moto a la orilla de la calzada para ayudar a un anciano a cruzar la calle. Otra persona que pasaba por ahí le tomó una foto y contó su historia. ¡Qué importante fue eso para que los lectores hicieran famosa la acción solidaria! Las redes sociales, otra vez ayudaron para que esto ocurriera.
También se conoció otra historia que no tuvo un buen final, más bien fue polémico. El caso fue de un hombre que decidió colocar en su negocio una “heladera social” para que las personas que quisieran dejasen alimentos listos para el consumo de aquellos que lo necesitaran. La idea no tardó en hacerse eco en las redes sociales pero luego, Bromatología aparecería para terminar con la iniciativa. El argumento fue la necesidad de control sobre los alimentos que se entregaban. Una manifestación de ayuda que fue bien aceptada por los sanjuaninos aunque, esta vez no prosperó.
Según aseguran estudiosos, las acciones solidarias estuvieron limitadas por el tiempo y la capacidad de cada uno de trasladarse, o de ayudar a una persona o grupo, de manera directa. Ahora la web permite reducir estas barreras y ampliar aún más nuestra capacidad de ayudar. Pareciera que un nuevo tipo de ciudadanía más activa y comprometida con los problemas de su barrio, ciudad o país está surgiendo de la mano del crecimiento de las redes sociales.

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