Mundo
Martes 23 de Febrero de 2016

Cuáles son los errores más comunes de las mujeres enamoradas

"La rata quería encontrar una pareja porque se quería casar. Hizo entonces una selección de animales y puso a todos en hilera. Empezó por la jirafa y dijo ’no, es muy alta’; siguió por el elefante y pensó ’no, es muy feo’; luego miró a la cebra y la descartó por ’tener muchas rayas’. Cuando vio al gato dijo ’ese es el que quiero’.

Todos sus amigos le advirtieron que el gato no era un buen candidato, porque se come a las ratas. Sin embargo, a la rata no le importó y se casó con él. Se fueron de luna de miel y -como le habían advertido- el gato se la comió".
 
El cuento no es más que el fiel reflejo de lo que le sucede a las mujeres cuando viven un amor incomprendido, según la escritora y motivadora Alejandra Stamateas.
 
Sucede que hay hombres para todos los gustos: algunos más lindos y atractivos que otros, con mucha simpatía y con distintas personalidades. Otros, en cambio, demuestran sus cualidades en diferentes aspectos. Entre todos ellos, las mujeres.
 
Muchas de ellas al conocer a un hombre, el cual les resulta buena persona y llamativo, deciden alejarse como primera medida. Sucede que el sufrimiento en relaciones pasadas hacen que las mujeres duden al encontrar un hombre que reúne todas las características positivas que la atraen. "Hay mujeres que creen que nacieron para sufrir y que el amor básicamente es sinónimo de sufrimiento. Dudan cuando se encuentran un hombre que es bueno y atento pero lo encuentran poco atractivo ya que están acostumbradas a pasarla mal", explicó Alejandra Stamateas.
 
La escritora y motivadora de mujeres cree que "aquel hombre que no las hace sufrir no las satisface. Muchas personas buscan hombres con una historia difícil y con características poco agradables para reconocerse como las famosas rescatadoras. Tienen el síndrome del atlas, en donde suben el mundo sobre sus hombros y cargan con el peso de rescatar al hombre que está solo, que no tiene trabajo, que todas lo dejan y que su familia no lo quiere".
 
"Yo lo voy a cambiar, en el fondo él es bueno". Una de las frases más repetidas en aquellas mujeres que se olvidan de su propio bienestar para focalizar su vida en sacar la bondad de su pareja, en donde sólo el tiempo puede demostrar si existe o no.
 
"También yo digo que existe el síndrome de después lo veo. Este se caracteriza por dejar para después muchos temas que luego son tardes de reparar. Por eso, investigar acerca de la otra persona es un factor muy importante -situaciones que la persona haya vivido en el pasado, sus relaciones anteriores, donde trabajo y como es su familia", contó Stamateas.
 
El problema está en que muchas mujeres le tienen miedo a la soledad y por esta razón aceptan cualquier hombre en cualquier situación y bajo el costo que sea. Hay también un apuro cultural para conseguir pareja. Además, la cultura de no estar en pareja a una cierta edad genera un apresuramiento innecesario en ambos sexos. "Hay que entender que la soledad bien administrada puede enriquecer a una persona", dijo la escritora.
 
Otro de los grandes errores que se comete al estar en pareja es que la mujer tiende a maternalizar su rol y en vez de ser pareja se convierte en mamá. Al hombre, en un comienzo, le da la sensación de haber encontrado a la mujer perfecta, ya que lo cuida, le cocina, le plancha, lo escucha y hasta lo reta. "Esto se convierte en un problema cuando el hombre se da cuenta que encontró una mamá falsa y es ahí donde sale a buscar una verdadera pareja. En ese proceso, aparecen las infidelidades, la monotonía y el aburrimiento. Hacerse la vida fáciles a los hombres no sirve, porque si nos ponemos en pareja es para que sea pareja.
 
"Un amor sano surge cuando no se busca la otra mitad de algo", sentenció Stamateas. "La realidad es que es importante entender que al encarar una relación se debe ir firme y completo, sin buscar encontrar en otra persona a la otra mitad ni tampoco educar o criar a la otra persona".
 
La escritora cree que una pareja sana se caracteriza por tener amistad, confianza y conocimiento, creyendo en el otro por sus acciones y no por sus palabras. También, se debe entender que al armar una pareja hay que compartir la felicidad con el otro.
 
"Las mujeres tendemos a elegimos mal y no escuchamos las voces de alrededor. Elegimos mal porque buscamos en lugares equivocados. Entonces lo importante es preguntarse qué clase de vida quiero vivir, qué estoy dispuesta a dejar y qué estoy dispuesta a dar", dijo la escritora.
 
Fuente: infobae

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