País
Domingo 13 de Marzo de 2016

Coparticipación: en ésto consiste el compromiso que asumió Nación con las provincias

El gobernador Sergio Uñac y demás mandatarios provinciales mantuvieron una reunión el jueves que fue clave para encaminar la resolución del tema en conflicto. Estos son los detalles. 

Los medios nacionales accedieron a un juego impreso de esa carpeta que debería pasar a la historia como el intento por iniciar un vínculo inédito entre la Nación y las provincias. Se trata de la presentación -en 21 hojas- del "Programa Acuerdo para el Nuevo Federalismo", donde se especifica la nueva propuesta de devolución del 15% de los impuestos coparticipables que desde la privatización de los fondos de pensiones Domingo Cavallo la Nación le saca a las provincias para financiar el ANSES. Un mecanismo que carece de Justicia desde que las AFJP fueron estatizadas, allá por el 2008.
En concreto, si la primera propuesta del Gobierno era devolver este año el 3 por ciento y en cinco años el total, o sea el 15 por ciento, ahora la propuesta es devolver este año el 3 por ciento en efectivo más el 3 por ciento en un instrumento financiero que se está evaluando, con un aumento progresivo año a año: 6% más 3 en 2017; 9% más 3 en 2018; 12% más 3 en 2019 y 15% en 2020. Se trata de un estimado de 101.663 millones de pesos en cuatro años que la Nación le devolverá a las provincias, en un contexto marcado por la pérdida de 193.487 millones que el Estado dejará de percibir solo este año por distintos motivos como la eliminación de retenciones, entre otras cuestiones.
"Como dice Frigerio, es una discusión entre secos"- explicó Ricardo Delgado, asesor económico del Ministerio de Interior -"Nos sacamos discrecionalidad, les desatamos los pies y las manos a los gobernadores, porque sabrán cuándo van cobrar, y ellos se ponen al tanto del esfuerzo fiscal que significa para la Nación, porque también les dimos otros números que indirectamente los benefician, como el aumento de la productividad de las economías regionales".
Hasta ahora, lo que se conocía era el modelo kirchnerista de relacionamiento con las provincias. Se trataba de sentarse sobre los recursos, implantar las decisiones discrecionales como política de Estado, instaurar un sistema de sometimiento para obtener ayuda cada vez que se necesitaba y evitar que se conozca la información pública. Para los Kirchner, como la información es poder, se trataba de no distribuirla.
Macri les dijo varias veces a los gobernadores que no quiere "provincias mendigas", aunque algunos no tuvieron ni esa chance, como es el caso de los gobernadores de la provincia de Santa Fe, que durante 8 años (¡8 años!) no se reunieron siquiera una vez con la ex presidente.
La falta de vínculo entre la Nación y esa provincia gobernada por el socialismo desde el 2007 alcanzó tal grado de demencia que hoy no tienen el problema de paralización de obras públicas nacionales que sufren las provincias peronistas: el ministro Julio De Vido no había acordado ninguna obra con Santa Fe. Por si fuera poco, los dos créditos internacionales que la provincia obtuvo para la construcción de acueductos tampoco fueron autorizados por el gobierno nacional, un problema similar al padecido por la Ciudad de Buenos Aires, en su caso, para la construcción de subtes.
A Cambiemos no le pasó desapercibido el hecho de que el castigo de la Nación a una provincia jamás se transformó en votos para el candidato del oficialismo nacional. Como en Santa Fe y CABA, no fue discriminando a Córdoba que el Frente para la Victoria ganó más votos, sino lo contrario. María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta siempre estarán más cerca de la cabecera en las reuniones generales y formarán parte de las prioridades del Gobierno, pero saben que si quieren quedarse ocho años deben tener especial cuidado con todos y cada uno de los gobernadores, aun los más díscolos.
Carlos Verna, el gobernador de La Pampa, es el que hace punta. Ganó con una lista del PJ que se negó a negociar con La Cámpora, tiene una provincia fiscalmente ordenada y durante años presidió la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, o sea, sabe de lo que habla. En el Gobierno dicen que fue el ideólogo de la reunión de los gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que tanto molestó en Olivos, al punto que pidieron que no se repita. Aceptó, pero igual se quejó en la reunión del jueves porque las provincias que hicieron las cosas bien no son premiadas en el reparto de fondos y se termina ayudando a las que hicieron las cosas mal. "Tiene razón, es como el que paga puntualmente sus impuestos, que se queja cada vez que viene una moratoria, aunque no hay nada que podamos hacer", dijo un funcionario de Interior.
El caso de Santa Cruz es el opuesto y, por eso, interesante para analizar. La hermana Alicia pidió en reiteradas oportunidades adelantos de coparticipación para apagar el incendio que heredó, aunque no pudo lograr nada todavía porque se niega a entregar la información que se le solicita en el Gobierno. Ya no hay envíos de fondos "porque sí". Hay que justificar los problemas, explicar dónde se van a imputar, definir un sistema de saneamiento de las finanzas. La gobernadora no presentó ningún papel todavía, no se sabe si porque no quiere explicar la dimensión de la herencia o, simplemente, porque carece de los equipos técnicos mínimos para organizar su administración.
Como sea, atrapada como está entre la verborragia antibuitres del kirchnerismo que no baja las banderas y los reclamos generalizados de una provincia prácticamente paralizada, lo más probable es que sus problemas estén lejos de encarrilarse.
Lo resumió ayer el editor de la agencia de noticias Opi Santa Cruz: "Santa Cruz está atravesada por la falta de fondos, la desocupación, conflictos que se venían venir, otros que aún no han comenzado, todo producto de 12 años de malversación de los dineros públicos, política vacía, prebendaria y deshonesta, administraciones sin objetivos ni planes más que para sobrevivir pagando sueldos y permitiendo que los amigos hicieran negocios. La falta de creación de empleo genuino, trabajo privado, actividad industrial, desarrollo del campo y la ganadería, no ha permitido el crecimiento más que del empleo público. Hoy, la provincia dice que no tiene plata, no ayuda a los municipios y Nación pide condiciones para vitalizar la ayuda. Santa Cruz llegó al cuello de botella, ¿quién podrá escapar?".
En medio de los avatares en el Congreso para conseguir aprobar la ley para cerrar el acuerdo con los holdouts, Interior empezará sus reuniones provincia por provincia para formalizar la propuesta que será refrendada en un compromiso escrito, y correrá en forma independiente a la decisión de las provincias de encarar -o no- un juicio similar al que ya ganaron Córdoba, Santa Fe y San Luis.
Lo que se busca es "ordenar la cancha, cumplir la ley que manda que el 66% de los recursos coparticipables tienen que ser para la Nación y no 75% como llegó a ser en los años kirchneristas, además de descentralizar las decisiones de obras pequeñas en los municipios, para que la Nación se ocupe con las provincias de planificar las grandes obras de infraestructura que se necesitan en todo el país", explicó un funcionario de Interior. (Fuente: Infobae). 

Comentarios