Domingo 23 de Octubre de 2016

Charly García: Los 65 años de un símbolo del sentir argentino

La figura más popular del rock nacional celebra hoy su natalicio mientras prepara un nuevo disco.

Charly García, la figura más popular del rock argentino, cumple hoy 65 años en plena vigencia, con nuevo disco en preparación y muestras de cariño de varias generaciones de fans y artistas a los que influenció.

Genial, irreverente, polémico, lúcido y, en muchos pasajes de su carrera, adelantado a su época, García logró trascender el rock y posicionarse como un símbolo nacional a partir de una rica obra que gráfica como pocas la idiosincrasia nacional.

El hombre del bigote bicolor nunca pasó inadvertido, al punto de llamar la atención incluso de quienes no comulgaban con sus posturas artísticas, lo cual más de una vez lo convirtió en blanco de sus detractores.

Sin embargo, ya sea a la cabeza de bandas como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Giran, o en su brillante etapa solista, no sólo se limitó a ser el mejor publicista de su obra, sino que sostuvo esta actitud con música de alta calidad.

Nacido en una familia de buen pasar económico, en el barrio porteño de Caballito, bajo el nombre de Carlos Alberto García Moreno, inició sus estudios musicales a los cuatro años en un conservatorio, donde recibió una rigurosa educación artística que le permitió tocar de manera prematura obras de Bach, Mozart y Chopin.

Dotado de oído absoluto de nacimiento, es decir con capacidad de reconocer notas musicales con solo escucharlas, García no tardó en convertirse en animador de las reuniones que se llevaban a cabo en su casa, a las que solían asistir Mercedes Sosa y Eduardo Falú, gracias a los lazos de su madre con el mundo de las artes.

De hecho, es famosa la anécdota donde se descubren sus virtudes musicales, cuando con apenas cuatro años tuvo la osadía de interrumpir a Falú, en el living de su casa, para advertirle que tenía una cuerda de su guitarra desafinada.

La vida de Charly cambiaría, según sus propias palabras, cuando descubrió la música de Los Beatles, la banda de la que dijo que "había inventado la juventud". Así, decidió darle rienda suelta a su reprimido impulso de componer música.

Con Nito Mestre, su compañero de la secundaria, formó Sui Generis, inspirado en la música folk de Estados Unidos y desplegó, hasta su separación (1975), una obra que refleja el mundo adolescente.

La segunda mitad de los '70, en pleno auge del rock sinfónico, mostró a un García más cercano al rock progresivo, que desarrolló de manera magnífica en La Máquina de Hacer Pájaros y en Seru Giran, banda que fue calificada por la prensa como "los Beatles argentinos".

Esta etapa se caracterizó además por la capacidad de Charly para contar el oscurantismo al que la dictadura militar había sometido al país, sobre todo a partir de canciones como No te dejes desanimar y Canción de Alicia en el país.

En Peperina (1981), el último disco de Seru Giran, García anticipó lo que vendría en su etapa solista, en donde con trabajos como Yendo de la cama al living y Clics modernos, marcó el ingreso del rock argentino a la modernidad.

Mientras prepara un nuevo CD y se recupera de una operación de cadera, Charly festeja los 65 rodeado de un cariño popular que trasciende las fronteras de su actividad, tal como ocurre con figuras como Carlos Gardel o Diego Maradona, quienes son considerados verdaderos símbolos del sentir argentino.

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