Policiales
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Así se vive el calvario de la prostitución infantil y las drogas en un barrio porteño

Un supuesto narco fue acusado por un fiscal platense de someter a cuatro chicas en un rancho y ofrecerlas a sus clientes. Una madre adicta está también sospechada de ser su cómplice y de hasta entregar a su propia hija. Las sospechas de connivencia policial y política.

En la jerga de policías acostumbrados a investigar delitos sexuales, el término "perico" se usa para designar a un juguete muy específico. El "perico" es un consolador de largo y grosor no muy exagerados, decorado con tachas de plástico, como pequeños bultos. Puede incluir también un pequeño conejo, que funciona como masajeador.

Precisamente, un "perico" fue encontrado en el allanamiento hecho por la división Drogas Ilícitas de la Policía Bonaerense y el Grupo Halcón el 26 de octubre último en la casa de Osvaldo Javier Contreras, ubicada en una serie de lotes en el barrio Municipal, una zona de ranchos y casas bajas en Cañuelas. Otros cinco juguetes eróticos fueron incautados, ejemplos un poco más rústicos; uno era un simple tubo negro revestido con un preservativo. En sí, que media docena de consoladores aparezca en una redada policial no es nada del otro mundo. Pero quiénes eran las posibles víctimas detrás de ese hallazgo son la base del problema, algo que volvió a Contreras el principal protagonista de la investigación judicial más aberrante en la historia provincial reciente.

El fiscal Fernando Cartasegna, titular de la UFIJ Nº4 de La Plata, dedicada a delitos de trata y crímenes sexuales contra menores, siguió a Contreras y a su clan durante cuatro meses antes de irrumpir en su domicilio, con extensos seguimientos y fotografías encubiertas a cargo de Drogas Ilícitas, bajo la firma del Juzgado de Garantías Nº6.

El fiscal primero buscó a Contreras por narco. El 27 de octubre, otros seis puntos vinculados fueron allanados además de su casa en el barrio Municipal: se hallaron 132 trozos compactos de marihuana, 77 envoltorios de cocaína y cinco balanzas de precisión. También, se incautaron un revólver calibre .22, dos chalecos refractarios con la inscripción "Policía", una camisa y un pantalón similares a los de las fuerzas de seguridad y diez teléfonos celulares.

Pero el hombre de 49 años del barrio Municipal no sería un simple transa: sería también, en los cálculos de Cartasegna, un proxeneta de menores. Cartasegna lo acusa de prostituir en un rancho en el lote de su casa al menos cuatro chicas, con un caso acreditado y otros tres sospechados, según apuntaron fuentes de la investigación a Infobae. Sus edades van de los 10 a los 17 años; dos de ellas serían del barrio Municipal mismo, otras vendrían de zonas aledañas.

Los abusos habrían ocurrido durante al menos dos años. Incluso hay testimonios que indican que una de ellas recibía trescientos pesos diarios por tener sexo con los supuestos clientes de Contreras, que se hacía llamar "Pablo" entre sus vecinos. Se espera que en pocas semanas las menores declaren en cámara Gesell, lo que será instrumental para el rumbo de la causa. La denuncia que abrió las sospechas sobre Contreras y que llegó al despacho del fiscal Cartasegna revelaba esta situación. Vino, precisamente, de la madre de una de las supuestas víctimas.

Alguien habló

La denuncia fue tomada a mediados de julio por la Subsecretaría de Responsabilidad Juvenil, en un contexto que muestra el tejido social dañado en los barrios pobres bonaerenses: la madre recibía de la Subsecretaría una visita por otro hijo suyo que está preso en un instituto de menores. En el marco de la entrevista, apuntó que su hija había sido cooptada por quien sería una de las principales cómplices en el ajedrez transa de Contreras, una mujer de 26 años, madre de una nena de once años y amiga de su hija; esta vecina sería adicta a la cocaína y ya fue seguida y filmada por la división Drogas de la Bonaerense.

La madre, en su denuncia, aseguró que encontró a su hija, de doce años, con la ropa interior sucia y marcas en los pechos, que había ido "a la casa de un tío", invitada por esta vecina, que le dieron algo para beber y que perdió el conocimiento.

Afirmó que, tras varias visitas, la niña le pidió a la vecina mamá de su amiga no volver al lugar. La vecina le habría dicho: "A donde te llevo es la casa de un transa y no podés dejar de ir porque vivo de eso, yo te doy trescientos pesos todos los días, si vos le contás a tu mamá yo caigo presa pero antes te mato". Para esta vecina, el lucro por entregar niñas de acuerdo a testimonios judiciales sería de mil pesos diarios, con tres bolsas de cocaína. Su propia hija habría sido sometida también, consumiendo cocaína en el proceso.

La madre de la víctima recibió amenazas: "Esta noche te quemo el rancho", escuchó, mientras que a otra hija suya de 15 años suya le llegaban ofertas para prostituirse vía Whatsapp a mil pesos por día. Al "rancho" efectivamente se lo quemaron, una casilla de madera y chapa que fue destruida en su totalidad, pertenencias incluídas. La familia, por suerte, no estaba ahí esa noche. Hoy, la mujer y sus hijos viven bajo resguardo judicial; las amenazas motivaron una nueva causa por coacción en una fiscalía platense.

Los testimonios, por otra parte, siguieron. Líneas en la causa hablan de "un montón de chicos que iban a tomar merca", y de una menor explotada que fue adoctrinada a diluir la cocaína en una palangana si escuchaba la llegada de algún policía. Otras dos chicas fueron identificadas por Cartasegna con nombre y apellido, una de ellas de 17 años, que llegaban a la casa de Contreras en bicicleta.

Por lo visto, todas las víctimas tenían libertad ambulatoria, podían ir y venir, pero el control se vuelve evidente. En los procedimientos de octubre se incautaron, además de los seis consoladores, casi cien preservativos, más de 50 sobres de gel íntimo, vaselina, cinco computadoras con material pornográfico y fotos de menores en situaciones sexuales.

Una ayuda de mis amigos

Hay otro jugador involucrado, con su nombre estampado en la carátula del expediente: Víctor Hugo Contreras, hermano mayor de Osvaldo. Cartasegna mandó a la Policía Bonaerense a que lo allane; el fiscal sospecha que sería el contador del grupo. Logró aprenderlo, pero no quedó detenido por decisión del Juzgado Nº6. El mayor de los Contreras es un personaje curioso. En un sitio de Internet se publicitó hace cinco años como un parapsicólogo y sanador, capaz de curar enfermedades con su mente. Su prontuario policial no revela milagros psíquicos, sino una lista de causas en su contra en Cañuelas desde 1981; figuran delitos como hurto, defraudación, estafa, resistencia a la autoridad y lesiones.

Hoy, Víctor Hugo cuenta con un abogado reconocido, un ex fiscal de la zona convertido en defensor particular. Cartasegna sospecha fuertemente que el clan Contreras recibe no solo ayuda policial, sino también política. El actual fiscal con jurisdicción en Cañuelas le pidió encarecidamente a Cartasegna que no le avise ninguno de sus movimientos antes de allanar, que vaya y rompa. Las cortesías entre colegas podían ser contraproducentes en este caso, con una fuerte chance de filtraciones. "A los Contreras ya los quisieron allanar cuatro veces; las cuatro dieron negativo, ponete a pensar por qué", afirma una voz en el fuero penal bonaerense.

Hay otro elemento que el fiscal platense considera grave: en una fotografía policial tomada de forma encubierta, el mayor de los Contreras aparece junto a un funcionario local. (Infobae).


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