Policiales
Miércoles 11 de Mayo de 2016

Asesinaron de dos disparos en la cabeza a un hombre delante de su nieta de 2 años

Ocurrió en la localidad bonaerense de Pacheco cuando dos hombres abordaron a la víctima cuando se estacionó. "Lo desfiguraron", declaró la hija. 

"Nos dijeron que nos quedáramos quietos. Cuando este tipo nos apunta a mí y a mi hija, mi papá se puso mal. Abrió la puerta de la camioneta, intentó desenfundar y le pegaron tiros en la cara. Lo desfiguraron", dijo Erica, la hija de Rosario Toledo, el prefecto que fue asesinado anoche por dos motochorros en la localidad bonaerense de Pacheco.
El crimen ocurrió poco después de las 20, cuando el oficial llegó a la casa de su hija -ubicada en las inmediaciones de Nordelta- para dejar a su nieta de dos años como lo hacía todos los días. Según el relato de Erica, luego de estacionar su camioneta Ford Eco Sport, el prefecto le entregó su nieta a su hija y al marido. En ese momento, los dos delincuentes se acercaron a la familia sin decir exactamente qué era lo que querían.
Apenas llegaron a meterle la mano en el bolsillo al padre de la nena antes de que ocurriera lo peor. "No sabía qué era lo que querían. No decían si querían entrar a la casa o si querían llevarse la camioneta", añadió la mujer. Fue ahí que Toledo quiso sacar su arma, pero los ladrones fueron más rápidos y le dispararon en la cabeza.
Inmediatamente los motochorros escaparon y se escondieron en el interior de una villa, donde en este momento son buscados por las autoridades. Según trascendió, uno de ellos fue identificado como Kevin Gauna, mientras que el otro sospechoso respondería al apellido Maidana. Según denunció la hija de Toledo, la Policía tardó más de hora y media en llegar al lugar. "Llamamos pero nos atendía un contestador", contó Erica.
Una testigo que presenció el violento crimen contó que cuando el móvil de la policía llegó, los vecinos intentaron linchar a los oficiales por todo el tiempo que tardaron en llegar. Lo cierto es que el prefecto ya estaba muerto y no se pudo hacer nada para salvarlo. Erica, por temor, decidió no mostrar su cara frente a los medios, aunque sí se animó a pedir justicia
"Quiero justicia por mi viejo. Tenía 60 años y hace 40 que prestaba servicio. Él amaba lo que hacía. Ahora lo mataron, dejó a su mujer y tres hijas. No tenemos nada", dijo Erica. "Estamos aterrados", sentenció. (Infobae). 

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