Mundo
Martes 12 de Abril de 2016

Aprendé a cambiar un sentimiento

Para que puedas gestionar tus emociones y cambiar un sentimiento originado en un pensamiento, hay que hacer un camino de 2 pasos.

1) Darte cuenta de tu sentimiento y del pensamiento asociado
 
El primer paso comienza por DARTE CUENTA de cuáles son estos sentimientos que se te repiten y cuales son los PENSAMIENTOS ASOCIADOS a ellos.
 
Esta es la primera parte del camino.
2) Darle la vuelta la pensamiento y cambiar el sentimiento generado
 
La segunda consiste en ser capaz de darle la vuelta a estos pensamientos y para ello necesitas poder tomar perspectiva y encontrar una realidad diferente a la que vives.
 
Ejemplo práctico
 
Imagínate que tu madre está constantemente diciéndote lo que tienes que hacer. Y tu te enfadas y te irritas porque lo que piensas es algo tipo esto “se cree que no soy capaz de tomar mis propias decisiones” “piensa que soy un niño pequeño”,…
 
Lo primero será ser consciente de cuál es el comportamiento de tu madre (que te diga lo que tienes que hacer) que te provoca ese sentimiento (enfado, irritación) y darte cuenta de cuál es el pensamiento asociado (“se cree que no soy capaz…”, “piensa que soy un niño…”)
 
El segundo paso es que seas capaz de dar una respuesta racional (de pensamiento) diferente. Por ejemplo, pensar que lo hace con todo su amor, que es su forma de preocuparse por ti y demostrarte su cariño… Es imprescindible que este nuevo pensamiento sea creíble para ti. Un enfoque nuevo que haga que la emoción generada (de enfado, irritación), pueda ser sustituida por otra que no te perjudique: cariño, ternura, aceptación…
 
Los dos obstáculos más importantes para que lo consigas
 
El primero es la constancia. Ten en cuenta que se trata de un realizar un cambio de hábito, lo que significa que no lo vas a conseguir por intentarlo una vez, ni una semana. Se trata de cambiar el pensamiento y la emoción asociada una y otra vez, hasta que se convierta en tu nuevo hábito. Ser constante. Y si un día no lo consigues no tires la toalla, piensa que estás en un proceso de aprendizaje y sigue intentándolo.
 
El segundo es el cambio de pensamiento. A veces estamos tan metidos en nuestra forma de ver la realidad que necesitamos el acompañamiento de un tercero para poder poner un pensamiento convincente diferente del que se nos repite una y otra vez. Si es tu caso, pide otras opiniones, o contacta con un profesional.
Fuente: Escuela Andes Coaching San Juan

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