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Martes 07 de Abril de 2015

A partir del 1º de agosto será legal el matrimonio con separación de bienes

Con la sanción del nuevo Código Civil y Comercial, el regimen patrimonial del matrimonio tendrá dos opciones para poder dividirlo en caso de divorcio.

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación impactará fuertemente a partir del 1º de agosto en el régimen patrimonial del matrimonio, ya que se otorga a los contrayentes la opción de elegir entre el régimen actual de "Comunidad" o uno nuevo de "Separación de Bienes". Y siempre rige el principio de separación de deudas, salvo las contraídas para conservar o reparar bienes gananciales.

Si al contraer nupcias nada se indica, se aplicará el de régimen de Comunidad. La elección puede producirse por Escritura Pública o por manifestación expresa en el Acta Matrimonial. Se permite que tras un año de aplicación del régimen que se haya elegido, los contrayentes puedan cambiarlo por el opuesto, pero tal acuerdo debe ser inscripto en el Registro Civil al margen del acta respectiva, puntualizó Mario Biscardi, del estudio del mismo nombre.

Esas son algunas de las características que redactaron los autores del anteproyecto del Código, los presidente y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco, respectivamente, y la jurista y ex integrante de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Aida Kemelmajer, el que luego en esta materia fue enviado sin cambios por el Poder Ejecutivo y aprobado del mismo modo por el Congreso.

El Código Civil y Comercial prevé disposiciones comunes para ambos regímenes, inderogables por los cónyuges y destinadas a la protección de los intereses familiares comprometidos. Este es el llamado "régimen básico o primario", que consiste en el deber de contribución al sostenimiento del hogar, de los hijos comunes y los de cada uno, que incluye los alimentos, protección de la vivienda familiar.

También se prevé el asentimiento del cónyuge no titular para la venta o cualquier otro tipo de disposición de la vivienda familiar. El cónyuge que no fue consultado puede reclamar judicialmente la nulidad del acto por no haber dado su asentimiento, para lo que cuenta con un plazo de caducidad de 6 meses de conocido el hecho, ya sea que los bienes fueran propios o gananciales.

La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas durante el matrimonio, excepto que sea contraída por ambos o medie asentimiento expreso del cónyuge no titular. Se consagra la solidaridad de los esposos frente a terceros por las obligaciones contraídas para solventar las necesidades del hogar o la educación de los hijos, especificó Biscardi.

En cuanto al régimen de Comunidad, cada uno de los cónyuges tiene la libre administración y disposición de los bienes propios, en tanto por los gananciales los gestiona el cónyuge que los adquirió. Si los bienes se adquirieron conjuntamente, la gestión corresponde a ambos.
Y tratándose de gananciales, se requiere asentimiento para disponer o comprometer la transferencia de los siguientes bienes:

*Registrables, como inmuebles.
*Acciones nominativas no endosables y no cartulares, excepto las autorizadas a la oferta pública.
*Fondos de comercio, industriales o agropecuarios.

El listado de bienes "propios" y "gananciales" tiene en el nuevo Código un detalle más pormenorizado y prolijo, dijo Biscardi, y añadió que en particular se clarifican situaciones mixtas del origen propio o ganancial, por ejemplo, las crías de ganado, las partes indivisas, las indemnizaciones provenientes de los seguros de vida, la propiedad intelectual, artística o industrial, entre otros.

En cuanto a las deudas, rige el principio de separación de deudas, salvo en el caso de conservación y reparación de los bienes gananciales donde responde también por ellas el cónyuge que no contrajo la deuda pero sólo con su porción de gananciales.

Se explicita la noción de recompensas y la regla es que la comunidad debe recompensar al cónyuge si aquélla se ha beneficiado en detrimento del patrimonio propio y viceversa. El concepto de enriquecimiento sin causa es la clave para aplicar el criterio nivelador, aclaró Biscardi.

En cuanto al régimen de Separación de Bienes cada uno de los cónyuges conserva la libre administración y disposición de los bienes propios, excepto el caso de la vivienda familiar y los muebles del ajuar de ella, que requerirán asentimiento.

Bajo este nuevo régimen resulta imprescindible contar con la acabada prueba del carácter propio (o personal) del bien, ya que en su defecto, rige la presunción de que su dominio corresponde a ambos cónyuges por mitades, remarcó Biscardi.

Las deudas, en tanto, son personales de cada uno, salvo la solidaridad por las obligaciones contraídas para el sustento común.

Cronista Comercial

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